Me quedo desnuda en el interminable sueño

de los sentidos

como perdida mi alma en este cuerpo

que se cobija de tierras extrañas,

siempre con la desbocada idea de llegar sin irme,

solo la ligereza del momento

se compara con la liviandad de la fantasía.

Siento furtivas tus miradas

pero fuerte tu arrebato en mi interior

que yaces para siempre,

y al despertar,

sutil es la maravilla de tu explosión

en las caderas de mis fondos,

ya nada me da igual

después de ver tu resurgir

en mis muslos agonizados.

Si a tientas espero

a tientas contemplo

con la luz que ciega la verdad

¡y este deseo que no termina!

mañana será nada

pero hoy es todo.